Una Eva para Evo, y la cara conocida del “NO” de un pueblo sediento de democracia

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(*) Por Lucila Lehmann.

Santa Cruz de la Sierra – Luego de varios días de convivencia en el clima cruceño en tiempos del Referendo Constitucional, hemos podido sondar profundamente la inquietud de un pueblo preocupado por su futuro, y el destino de una democracia que hasta hace horas sentían iba desvaneciendo.

Redes sociales, juventud, manifestaciones y un valiente periodista, fueron una vez más los protagonistas de una historia que vemos repetirse últimamente en Latinoamérica, donde gobiernos populistas acaparan el poder de manera inescrupulosa y tirana, y con la más grande soberbia abusan del pueblo, sin despojo alguno, bajo la más alta subestimación.

Esta vez le tocó a Bolivia ser el escenario de esta trama, en la que en medio de un hartazgo generalizado del pueblo por este sistema, se impuso en las urnas diciéndole NO a la reelección indefinida para Evo, y un NO a cualquier gobierno que intente sabiendo cuando empieza, desconocer cuándo termina.

Varias fueron las razones y los escándalos que particularmente encendieron el pueblo en las últimas semanas.

La relación de Evo Morales con Gabriela Zapata, a quien si bien reconoció como ex pareja e incluso haber tenido con ella un hijo supuestamente fallecido, negó mantener algún tipo de relación o contacto con ella desde el 2007. Posterior a esta declaración, en el carnaval de Oruro apareció una foto suya con Zapata, a lo que Morales argumentó: “Ustedes saben, en las fiestas se acerca la gente para sacarse fotos con el Presidente, yo vi una mujer que no recordaba bien, cara conocida, que se me acercó y era Gabriela (Zapata)”.

El problema no sólo se trata del desenlace de una telenovela de amor, sino que involucra sustancialmente a todos los bolivianos, ya que la señora Zapata resultó ser representante de la firma china CAMC, empresa que firmó varios contratos con el Estado por un total de 500 millones de dólares desde que ella ocupa dicho cargo. Posteriormente la firma se adjudicó la construcción de la Planta Industrial de Sales de Potasio.

Esta denuncia fue realizada por el periodista Carlos Valverde, quien acusó al Presidente por tráfico de influencias, y abrió el telón para que los bolivianos a días del Referendo, no solo conozcan un caso más de corrupción en su país, sino también, sean conscientes de las mentiras y engaños que sin descaro, y gracias a los archivos, hoy en día ya no son posibles manipular.

Otro de los escándalos que desató aún más el enojo, fue la tragedia de El Alto, humilde municipio de La Paz, en el que mientras se desarrollaba una marcha de padres de familia para exigir obras, terminó en la toma y posterior incendio del edificio municipal, dejando como saldo 6 muertos. Saquearon muebles y documentos, muchos de ellos sobre investigaciones de casos de corrupción, e iniciaron un incendio de proporciones en la planta baja, que impidió a las personas del resto de los pisos evacuar la infraestructura.

El Gobierno intentó acusar a su Alcaldeza Soledad Chapetón, referente de la oposición, quien entre lágrimas de impotencia se defendió inculpando a militantes del MAS.

En el día de ayer, toda esta tela de arañas se fue despejando hacia el final de la tarde. Los indicios de que la población se imponía en su mayoría a un NO al caudillismo, a la impunidad y a la corrupción, se iban dando a la luz.

Bolivia se sorprendió a si misma por la participación ciudadana en estas elecciones. Defendieron sus votos, se manifestaron en los comicios en los que hubo irregularidades, como falta de actas en zonas en que la tendencia era mayor hacia el NO, documentos mellizos, muertos que votaban, y hasta incluso quemando urnas donde las boletas que contenían, antes de comenzar, ya estaban marcadas por el SI.

Entre los decorados de innumerables banderas rojas con el NO, los festejos duraron hasta altas horas de la noche, con miles de familias enteras circulando por todas partes bailando y cantando lo que parecía haber sido el himno de la campaña ciudadana: “Bolivia dice no, Bolivia dice No, Bolivia entera dice No…”

En Bolivia hoy las calles viven alegría, y aunque la tarea aún no ha terminado para ellos, lo sorprendente e increíble de este fenómeno que empieza a palmear la espalda de los latinoamericanos, es que esta vez es la ciudadanía quien empieza a despertar, exigiéndoles a los políticos de qué manera es que se debe hacer la política.

(*) Lucila Lehmann, de la Ciudad de Santa Fe, integrante de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia y referente política de la Diputada Elisa Carrió en la provincia. Participó en las elecciones en Bolivia como Observadora Internacional, y también ha cumplido similar misión en las elecciones legislativas de Venezuela, en el mes de diciembre del pasado año.
Lucila Lehmann

Humanista. Responsable de @MSRSantaFe y @EspacioCarrio en Santa Fe. Integrante de @JuventudLAC y del @ForoDP (Foro de Debate Político). Odontóloga.

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