“Su nombre fue Aida Perez”.

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Querido amigo Karel,

Aquì estoy para presentarte una gran paisana tuya, una gran cubana. Su nombre fue Aida Perez.

Llegó a Venezuela en 1965 después de haber luchado por la revolución y el derrocamiento de Batista al lado de Hubert Matos como lugarteniente. Una vez que Fidel empezó a cambiar su linea politica, ella se alejó del movimento revolucionario y pidió salir de Cuba. Por este sencillo gesto pagó un costo, fue condenada a cinco años de prision, pero por haber combatido contra Batista, le aplicaron dos años de trabajo forzoso en el campo, cortando caña.

Siendo profesora de fisica y matematica graduada en la universidad de La Habana, pidió ir a Venezuela. Salió finalmente de Cuba simplemente con la ropa que llevaba puesta; y antes de embarcarse le despegaron hasta los tacones de los zapatos para ver si llevava escondido algún papel o dinero.

Su titulo universitario, la familia se lo fue mandando poco a poco, y digo poco a poco porque eran pedacitos pequeños que escondian debajo de las estampillas cuando le escribian cartas. En pocas palabras, ese titulo parecìa un rompecabeza. Cada vez que yo la visitaba y veia su titulo, enmarcado en la pared, me quedaba sin palabras.

Al llegar a Caracas, al corto tiempo, y después de haber dado pruebas de su gran preparaciòn profesional, fue a trabajar en unos de los instituos privados mas exclusivos y den gran prestigio que existian. Era el Instituto Educacionales Asociados, año 1970, momento en que mi señora y Aida se conocen.

Aida poco a poco llevó su familia a Venezuela. La mamá, su hermana Carmen, maestra de primaria, su cuñado y una sobrina. Con mucho sacrificio logró sacar de Cuba dos primos adoptados por la mamá que tenian problemas mentales, y que se llamaban Luisito y Elvira. Para mi esta señora fue una segunda madre, grande en todo su ser, preparada como pocas, extraordinaria amante de su tierra, Cuba. ¡Cuantas cosas nos contó !

Aida murió hace ocho años, a la edad de 80 años, escuchando un discurso de Chavez por televisiòn, donde hablaba de revoluciòn y de asociación con Castro y su doctrina. Aida no resistiò. Con su corazon entristecido me decia: “He hecho tanto por salir del infierno de Cuba para caer otra vez en el mismo infierno”. Con un infarto se nos fue.

Siempre hablaba de querer ver, antes de morir, otra vez su Cuba, su Habana. No lo logrò. Pero yo con esta carta, y con estas palabras, quiero hacer viajar esta noche a Aida. Y ahì te la mando. Aida que disfrutes de este viaje, y que disfrutes de tu Cuba.

Muchas gracias Karel por prestar el atenciòn a la presente y por permitirme hacer este pequeño homenaje a una gran cubana que yo he querido mucho. Gracias. Y hasta pronto.

Bartolomeo Valletta.

Es licenciado en Ciencias de la Computación (Universidad Central de Las Villas, Cuba), secretario de Relaciones Internacionales del CID (Cuba Independiente y Democrática ) y director de la Defensoría del Pueblo de Cuba.
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