La visita de Obama a Cuba: Un análisis

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El análisis de la vista del presidente norteamericano Barack Obama a Cuba tiene –según mi personal punto de vista– dos focos, asociados entre sí: el relacionado con el cambio de política promovido por el presidente estadounidense hacia la isla; y el que toma como base la realidad de la existencia de un país que oprime a su pueblo en las cercanías de sus costas. Como se ha dicho, ambos focos de análisis están relacionados. Un adversario que antes era tratado como enemigo y ahora se quiere tratar como amigo, es claro que se relaciona con el cambio de política, bajo la consideración de que la animosidad continua, pero en un plano no beligerante.

El formidable discurso de Obama en la Habana es el torpedo más efectivo y eficaz disparado por los norteamericanos bajo la línea de flotación de la dictadura cubana en muchos años. En un plano menos directo, toda la visita del presidente norteamericano, sus gestos simbólicos, sus visitas menos importantes y su visita a un juego de pelota, conformaron un escenario sin igual que enmarcaron brillantemente una acción más que enaltecedora: la reunión con los disidentes.

No hay necesariamente que estar de acuerdo con la política de concesiones de Obama hacia Cuba para reconocer la importancia y brillantez del discurso y de sus probables futuros, resultados de esta visita. Es claro que la misma sólo pudo producirse como consecuencia del cambio de política, lo cual tira parte de la base argumental contra la política de concesiones. Sin embargo –y a pesar del “Caballo de Troya” que Obama ha dejado en el subconsciente de pueblo de Cuba– es necesario no subestimar la experiencia política del adversario ante 9 presidentes norteamericanos anteriores, en lo que a consolidación de la dictadura respecta.

En este sentido, el sentir del pueblo de Cuba y sus mejores hijos es que los frutos que pudiera dejar la visita de Obama para la Cuba del futuro consoliden un espíritu de libertad y democracia en la isla. Sin embargo, hay preguntas sin respuestas: ¿es necesario –en el actual estado de cosas posteriores a la visita de Obama– continuar con la política de concesiones unilaterales de EUA hacia la dictadura –y/o por ejemplo– levantar el embargo sin que la dictadura haga concesiones palpables?; el hecho que Obama haya sido brillante y muy efectivo durante su visita a la isla, ¿implica esto que no debemos presionar para eliminar de vez la dictdadura?

Mi respuesta a ambas preguntas es no. Es claro que mi respuesta proviene de jerarquizar los intereses democráticos cubanos por encima de otras consideraciones. Estados Unidos y su gobierno pudieran tener otros puntos de vista, asociados a sus propios (y justos) intereses geoestratégicos, para impedir por ejemplo que potencias extraterritoriales hagan base en la isla, como ya lo hicieron en el pasado. Sin embargo, hasta que no exista dictadura comunista en Cuba, EUA no tendrá garantías efectivas de estar fuera del peligro que significa –y fue muy eficaz durante años promoviendo el anti-norteamericanismo en América Latina –la efectiva expansión de la dictadura, que dice no renunciar a su política hegemónica en Latinoamérica.

Queda pendiente el debate de la jerarquización de la economía sobre la política para el cambio de régimen, pero los casos de China y Viet Nam parecen demostrar que, a corto y medio plazo, los comunistas pueden continuar oprimiendo a sus pueblos aunque la economía sea capitalista. Y éste es el punto que más nos interesa a los cubanos: eliminar la dictadura que nos oprime.

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

 

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