El congreso del partido, la visita de Obama y la paz social

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El rotundo chasco generalizado con lo ocurrido en el finalizado congreso del partido comunista cubano –al reafirmar la gerontocracia como categoría superior en la política cubana– postergando los “cambios” generacionales (y por tanto fundamentales) hasta el 2021, nos llevan de la mano a razonamientos propulsados por una pregunta: ¿cómo es posible que este congreso del partido no haya hecho ni siquiera mención de los graves problemas sociales, económicos y políticos de los cubanos que viven bajo dictadura y por eso se quieren “ir”?

Soy de los que cree que los ‘no’ resultados –a la vista– del actual congreso se deben en buena medida al trauma que causó en el alto mando castrista el discurso de Obama. Un congreso siempre es preparado con antecedencia para despertar, como mínimo, esperanzas en ciertas discusiones, lineamientos, orientaciones, que se “dejan caer” al clausurar el evento (algo así como un “camarón de goma”) para que los incautos de siempre esperen por el futuro luminoso. 

Esta vez sin embargo, al reafirmar al anciano Machado Ventura como sustituto de Raúl Castro y de llevar nada menos que al “Cid Campeador” cubano, Fidel Castro, a la clausura del evento para escuchar sus divagaciones seniles, lo que se ha hecho es una burla –inimaginable en ningún partido serio preocupado por el futuro de su país– de sus jóvenes, de su pueblo.

Existen a mi ver dos posibilidades: o Raúl Castro quiere darle a su hijo otros cinco años para que no se vea como una imposición el llevarlo ahora a la cúspide (como pretende) o el discurso de Obama traumatizó de tal manera a la cúpula castrista, que decidieron “cerrar el cuadro” para que nadie interpretara que las sugerencias de Obama pudieran tener algún eco en la alta dirección del partido. En cualquier caso, el no haberse publicado nada, discutido nada, informado nada, quiere decir que algo muy traumático ha sucedido en el alto mando.

Este ‘no’ resultado deja dos lecciones básicas: el partido en pleno esta de espaldas a las realidades nacionales y ha actuado defendiendo sus propios intereses –que declaradamente– son otros, muy diferentes a los de la sociedad cubana actual; y en segundo lugar, dejan la puerta abierta a todo tipo de acciones (más bien reacciones) de parte de los cubanos de dentro y fuera de la isla, deseosos de un país libre, democrático e independiente porque el castrismo ha demostrado con hechos no tener nada que ver con el trauma principal de la Nación cubana: los vejetes del partido son la parte más importante del problema cubano y no de su solución.

Si a estas alturas EUA –que pretende la normalización a partir de negociar con la dictadura– no se percata de estas realidades, la sociedad cubana estará cada vez más lejos de conseguir por ese camino la tan deseada estabilidad interna, el empoderamiento interno e incluso la paz social, deseo declarado detrás del establecimiento de relaciones con la Cuba castrista.

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

 

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