Castro, no muerdas la mano que te da de comer. #Cuba

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Castro, no muerdas la mano que te da de comer.

Los Castro han olvidado al parecer el conocido refrán popular “No muerdas la mano que te da de comer”, o quizá sea simplemente parte de las torpezas propias de un régimen que esta en sus finales. Primero hay que comprender como es que funcionaba el “mercado socialista” de la compra venta de autos.

Para acceder a un auto tienes muy pocas alternativas. Comenzando por ser un militar de muy alto rango, un director empresarial de una empresa muy importante, familiar de algún general, turista y por último en la cadena alimenticia, un profesional que habiendo cumplido una prolongada “misión internacionalista” en un país extranjero, se le otorgaba la oportunidad de compra.

Vale adicionar que no todas las profesiones entran dentro de la categoría de los “autos”. En los años 80 y 90 prácticamente los médicos eran los únicos que tendrían esta oportunidad. Si estudiabas ingeniería, matemáticas, biología, agronomía, arquitectura tenias que comer mucho zurdo de caña de azúcar para lograr comprar un carro.

Voy a ir mas despacio, no es que tu trabajabas, ahorrabas, ibas a una agencia y te lo comprabas. No, luego de hacer todo eso por doble y triple partida y si te anotabas en una “misión internacionalista” solo obtenías el derecho a comprar un carro. Con esa “carta de compra” es que podías luego acceder a un auto a precio de mercado.

Por ejemplo mi padre, tenia un carro, aunque mas bien parecía una heladera con ruedas pues encima era blanco, el único color que había en esos momentos. Obtuvo el permiso de compra luego de comerse, atragantarse, 18 meses como médico en Angola (si una misión internacionalista). Un año y medio sin apenas tener noticias de él regresó, al menos estaba vivo y no como otros que murieron por allá en medio de bombas y metrallas o algunos que sin resistir la presión se suicidaron.

Al regreso con esa carta de compra y luego de varios meses, sino años le llego la oportunidad de comprar su heladera, digo auto. Si no voy al olvidar el día que lo trajo, pero no por lo lujoso que parecía pues tenia luces y hasta un espejo retrovisor, cosa que carecían la mayoría de los carros que databan de 1959. Lo recuerdo por el “preservo” que era una pasta a lo ruso que cubría toda la carrocería para “protegerla del largo viaje marítimo y del salitre” que estuve dandole esponja con toda la familia como 2 semanas. Incluso meses después aun tenia rastros de esa película plástica.

El “preservo” solo estaba retirado en forma de circulo del cristal delantero, imagino que mi padre se metió horas antes de sacar el carro a circular porque ni siquiera se podía ver.

Ahora tenias el carro y arréglatelas como puedas, nada de piezas, respuestas, neumáticos o batería. Todo eso debías proveertelo en el mercado negro.

Es licenciado en Ciencias de la Computación (Universidad Central de Las Villas, Cuba), secretario de Relaciones Internacionales del CID (Cuba Independiente y Democrática ) y director de la Defensoría del Pueblo de Cuba.
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